Cómo amasar el yeso

El yeso es un conglomerante para trabajos de interior (sellado, enlucido, tapado de agujeros…). Amasar yeso puede muy fácil, pero en la práctica no lo es tanto. El yeso fragua muy deprisa, lo que difuculta su empleo. Además, una mezcla irregular, una mala dosificación o una temperatura demasiado alta o demasiado baja pueden hacer que fragüe mal y tengas que volver a empezar. Por otro lado, la presencia de impurezas puede influir en la capacidad de cohesión del yeso y modificar o impedir el fraguado.

El amasado del yeso.

En el amasado del yeso influye el material, pero también es muy importante su preparación, la dosificación de los componentes, los aditivos (si hacen falta) y la mezcla. Además, la superficie debe estar preparada. Como los materiales ligantes se endurecen por una reacción química de los componentes y el tiempo de fraguado es limitado, hay que tener en cuenta el tiempo que tardaremos en utilizarlo para preparar una cantidad u otra.

Se suele amasar en una gaveta de plástico, que es mas fácil de manipular que las metálicas o de madera. Lo mejor es que uses un recipiente cuadrado o rectangular para que la masa sea más fácil de coger con la paleta.

Recuerda protejer el suelo con un plástico para que no se ensucien y humedezcan las grietas si vas a sellarlas.

Pasos para una correcta preparación del yeso.

  1. Echa la cantidad necesaria de agua en una gaveta. (La indicada en la dosificación del producto).
  2. Espolvorea el yeso sobre el agua, nunca al revés, ya que se formarían grumos imposibles de eliminar. El yeso se espolvorea como una lluvia fina mientras con la otra mano se remueve constantemente el agua con la paleta. Si se formaran grumos, tendrás que deshacerlos con las manos. Límpiatelas en cuanto acabes, para evitar quemaduras.
  3. Una vez que hayas espovloreado todo el yeso, tendrás que batir la mezcla enéricamente. Una vez amasado, no se puede añadir ni agua ni yeso, pues el fraguado no sería homogéneo, y no te serviría.

La elección del yeso

Hay tantas variedades de yeso que resulta difícil elegir. Fíjate en los envases. Algunos yesos contienen aditivos que modifican sus características: suelen ser retardadores del fraguado, que dan más tiempo para aplicar el yeso.

Para trabajos de poca envergadura, puedes utilizar masillas o tapaporos en polvo, que son productos a base de yeso con aditivos que retrasan el fraguado y modifican su resistencia y plasticidad; y además son mucho más fáciles de amasar y utilizar que el yeso puro.

La dosificación de agua y yeso

Para un enlucido de poco espesor, mezcla la misma cantidad de agua y yeso, y así obtendrás una masa bastante líquida pero que se mantendrá en la llana que utilices para aplicarlo. Para sellar grietas, conviene una masa más espesa, para lo que puedes mezclar dos o tres medidas de yeso por una de agua.

Si la superficie sobre la que vas a trabajar es grande, deberás emplear una masa muy líquida: una medida o una y media de yeso por dos de agua.

El fraguado

El yeso empieza a fraguar al cabo de cuatro o cinco minutos. La masa comienza a tener consistencia y su temperatura aumenta. Es el momento de empezar a aplicarlo. Para ello, cárgalo con la paleta y aplícalo con la llana.

Tienes veinte minutos para utilizar la cantidad preparada. En cuanto la masa comience a endurecerse, no sigas aplicándola ni vuelvas a batirla, porque si lo haces obtendrías un yeso muerto que ya no fraguaría.

Por último, tendrás que esperar un tiempo de reposo entre el final del amasado del yeso y el inicio de la palicación (unos tres o cuatro minutos).

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